Zena Ayoub, politóloga de la Universidad del Rosario con 15 años en responsabilidad social empresarial y comunicación, es la creadora de Las aventuras en Turín, un universo transmedia que integra libros, audiolibros y audiovisuales.
Fundadora de The Adventurers Children Foundation, la colombiana canaliza ganancias hacia programas educativos basados en naturaleza y lectura. Este 2026, el tercer volumen de Las aventuras en Turín, llamado Las mascotas de Michel y María, llega en coyuntura clave: niños saturados por pantallas que demandan pausas restauradoras, mientras las familias buscan vínculos auténticos frente a la fatiga digital y retos ambientales.


En conversación con SEMANA narró cómo nació el proyecto. Ayoub, embarazada y atendiendo a su hija mayor, buscaba rutinas nocturnas sin 20 libros leídos. Descartó audiolibros acelerados como Caperucita Roja y optó por narraciones propias, inspiradas en su infancia.
“Estaba embarazada y al mismo tiempo tratando de ser responsable con mi hija mayor. Quería acompañarla, leerle, crear momentos con ella antes de dormir, pero también estaba cansada como cualquier mamá. Recuerdo pensar muchas veces: no puedo leer veinte libros esta noche. Un día simplemente decidí apagar la luz y dejar el teléfono a un lado. En lugar de poner un audiolibro, le conté una historia mía. Era la historia de Paco, el perro perdido. Les puse voces diferentes a los personajes, hice sonidos, pero todo naturalmente… y noté algo increíble: le encantó”, relata Ayoub. Así surgió Las mascotas de Michel y María, con cuentos como ‘Paco, el perro perdido’ y ‘Salvando un loro’, diseñados para estimular la imaginación sin hiperestimulación: calma, observación y conexión sensorial.

Turín, una finca real en Tena, Cundinamarca, ambienta aventuras que celebran solidaridad, respeto y amistad. Ayoub defiende el transmedia no como más pantallas, sino como entrada pausada: audiolibros suaves, animaciones tranquilas y actividades familiares que bajan ritmos.
“Para mí el formato transmedia no significa más pantallas, sino más formas de entrar a la historia de una manera consciente. Muchos padres hoy en día también recurren a las pantallas cuando llega la hora de dormir. Mi visión no es decir ‘no usen tecnología’, porque eso no es realista. La idea es desconectar un rato y usar la tecnología de manera más consciente. Si ya vas a usar una pantalla antes de dormir, entonces tratemos de elegir algo que lleve a la calma: historias pausadas, narrativas suaves”, explicó. Esto recupera memorias de dibujos matutinos compartidos, fomentando tiempo de calidad que trasciende dispositivos.

Responsabilidad animal desde recuerdos reales
La nueva entrega de la saca de Las aventuras en Turín resalta la responsabilidad animal como eje moral, “cuidar a los animales es cuidarnos a nosotros mismos”. Historias basadas en perros y loros enseñan empatía. Su expertise en sostenibilidad impregna relatos para millennials que ven a las mascotas como hijos.
“Durante muchos años he trabajado en proyectos de sostenibilidad y responsabilidad social, y eso inevitablemente ha influido en la forma en que veo el mundo y en cómo cuento estas historias. De hecho, el libro empieza con una dedicatoria muy personal que dice: ‘A nosotros, los de los ochenta, que también somos padres de nuestros perros y gatos’. Todos los animales que aparecen en el libro fueron reales, y todas las historias también están basadas en experiencias reales que vivimos con ellos. El mensaje que quiero transmitir es simple pero poderoso: cuando aprendemos a cuidar a los animales, aprendemos empatía, responsabilidad y respeto por la vida”, afirma Ayoub. Esto forma adultos conscientes del entorno.

Experiencias familiares moldean la narrativa de Ayoub, niños corriendo tras animales, caminatas campestres. Ante infancias urbanas sin comunidad, invita a padres a revivir nostalgias con paciencia y presencia. La fundación que dirige también extiende el impacto, “a través de The Adventurers Children Foundation, el libro tambien tiene un propósito más grande. Estamos trabajando con fundaciones aliadas y la Alcaldía de Tena, Cundinamarca, para crear conciencia sobre el cuidado del medio ambiente. Una de nuestras prioridades es ayudar a proteger la cascada El Tambo, que es la única fuente de agua potable para la región y abastece a poblaciones como La Mesa, Tena y Anapoima, Cundimarca”.
La escritora también reveló: “Estamos trabajando con las familias del pueblo para generar conciencia sobre el cuidado de las fuentes hídricas y de su entorno, porque estoy convencida de que este tipo de aprendizaje solo ocurre cuando pasamos de la teoría a la práctica”.
Ayoub cierra con una invitación transformadora: “La educación más poderosa no se enseña con discursos, se vive a través de experiencias. Cuando aprendemos a cuidar a los animales, aprendemos empatía, responsabilidad y respeto por la vida. Y si un niño entiende desde pequeño que los animales sienten, dependen de nosotros y merecen cuidado, entonces estamos formando adultos que también sabrán cuidar mejor el mundo que compartimos”.
