El ser humano regresa a la órbita lunar. A las 5:25 de la tarde, hora de Colombia, del miércoles primero de abril, despegó desde el Centro Espacial Kennedy de Florida, Estados Unidos, un cohete de la Nasa tripulado por cuatro personas con el objetivo de volver a pisar la Luna. Por ahora, va a orbitar ese satélite y hacer el viaje por el espacio más extenso que se haya documentado en la historia de las misiones espaciales.
Se trata del primer vuelo especial que se dirige a la Luna desde 1972 (Misión Apolo 17) y la misión, única en más de cinco décadas, tiene un ambicioso componente de investigación científica para recoger indicios que muestren cómo el hombre podría sobrevivir en ese entorno.

La misión lleva el nombre de Artemis II, inspirado en la diosa griega Artemisa, quien, según la mitología, era la hija de Zeus y dominaba la naturaleza. Ahora, la nave tripulada por cuatro astronautas emprendió una travesía de diez días con la que la agencia estadounidense se juega su apuesta por seguir dominando la carrera espacial en un contexto geopolítico cambiante.
Son varios los hitos que marca esta misión. En ella va la astronauta Christina Koch y también el astronauta afroamericano Victor Glover, un expiloto de la Fuerza Aérea estadounidense que ya estuvo en el espacio a bordo de la nave SpaceX Dragon 2.

El equipo en el aire lo completan el veterano de la marina Reid Wiseman y el canadiense Jeremy Hansen, quien fue el encargado de dar algunas de las palabras previas al despegue: “Vamos en nombre de toda la humanidad”. La participación de Hansen también marca un hito porque es el primer no estadounidense en emprender un viaje de ese tipo con la Nasa.
Artemis II despegó desde Cabo Cañaveral tras un mensaje en el que la directora de lanzamiento de Artemis, Charlie Blackwell-Thompson, encomendó a Dios el camino que recorrerán los astronautas a más de 384.000 kilómetros de distancia de la Tierra.

La misión Artemis II es el primer vuelo tripulado del nuevo cohete lunar de la Nasa, bautizado como Space Launch System (SLS), diseñado para realizar varios viajes a la Luna, porque el objetivo de la agencia espacial es repetir esa misión.
El esfuerzo de regresar a la Luna es, tal vez, uno de los pocos puntos en común que ha tenido la administración de Donald Trump con su antecesor, Joe Biden. De hecho, fue el demócrata quien dejó claro el compromiso de la Casa Blanca con el regreso a pisar suelo lunar.

La misión Artemis II no puede leerse sin tener en cuenta el contexto geopolítico actual. Así como en la década de los setenta Estados Unidos y la Unión Soviética se enfrentaron en la Guerra Fría, en la que una de las batallas simbólicas estaba plasmada en el objetivo de pisar la Luna, ahora la Casa Blanca emprende este camino cuando su principal contendor en el escenario internacional, China, prepara otra misión lunar para 2030.
El mundo está ante un nuevo capítulo de la carrera espacial. El mismo presidente Trump aseguró que Estados Unidos está “ganando” en el espacio y se mostró convencido de que su país “domina” ese y otros ámbitos de la agenda geopolítica, como los desarrollos militares y las confrontaciones económicas.

La apuesta es tan ambiciosa que la Nasa suspendió el proyecto de construcción de una estación espacial en la órbita de la Luna, que llevaba el nombre de Gateway, para enfocarse en la creación de una base en la superficie lunar. Más allá de establecer una presencia en el satélite natural a largo plazo, lo que se esconde en esa iniciativa es crear las bases científicas para llegar a Marte. n
