Chile será la apuesta donde se va a levantar una de las apuestas científicas más ambiciosas del siglo; allí tomará forma el Telescopio Extremadamente Grande (E-ELT), un proyecto impulsado por el Observatorio Europeo Austral que promete cambiar la forma en que la humanidad observa el universo.
De acuerdo con National Geographic, se está construyendo en el desierto de Atacama, pues este lugar es considerado uno de los mejores puntos del planeta para mirar el cielo: casi no llueve, las nubes son escasas y la altitud supera los 3.000 metros.
Un gigante diseñado para ver lo casi invisible
El corazón de este observatorio será un espejo principal de casi 40 metros de diámetro, una dimensión sin precedentes en telescopios ópticos. En lugar de ser una sola pieza, estará compuesto por cientos de segmentos con forma hexagonal que encajan entre sí con precisión milimétrica, formando una superficie gigantesca.
La idea de ese diseño será que permita al instrumento tener la capacidad de poder captar imágenes con muy alta nitidez en comparación con las actuales, lo que multiplicará su capacidad para observar fenómenos lejanos.

Esto permitirá estudiar con mayor profundidad estructuras como los agujeros negros, así como rastrear las primeras galaxias que surgieron tras el nacimiento del universo y también investigar componentes aún poco comprendidos, como la materia oscura y la energía oscura.

Atacama, una ventana privilegiada al universo
Los científicos esperan que el Telescopio Extremadamente Grande sea capaz de detectar planetas con características similares a la Tierra, especialmente aquellos ubicados en zonas donde podrían darse condiciones para la vida.
“Este acuerdo hace posible la construcción del E-ELT como parte del sistema del Very Large Telescope. También aumenta en gran medida nuestra participación y cooperación con la sociedad chilena y abrirá nuevas posibilidades de grandes descubrimientos y avances tecnológicos”, dijo Tim de Zeeuw, Director General de ESO.

Incluso, algunos expertos consideran que podría aportar las primeras pistas sobre vida fuera del sistema solar, un hallazgo que cambiaría para siempre la comprensión del lugar que ocupa la humanidad en el universo.
Desde el Observatorio Europeo Austral, su director general, Tim de Zeeuw, ha destacado que esta iniciativa no solo impulsa la ciencia, sino también la cooperación internacional y el desarrollo tecnológico en la región.
