Sin duda, uno de los problemas, casi invisibles al ojo humano, que más afectan los colchones, almohadas y tapices son los ácaros.

Pese a que no todos estos diminutos animales son malos, existe uno del género Sarcoptes scabiei o Dermatophagoides, que se alimentan de las células muertas, provocando síntomas de alergia como picazón, ronchas y sarpullidos o enfermedades como la escabiosis o sarna en humano.

Para prevenir este tipo de problemas es esencial llevar a cabo diferentes recomendaciones de limpieza, entre ellas aspirarlo con filtro HEPA para que no vuelvan a salir volando por ahí; cambiar periódicamente las sábanas y la ropa de cama con agua caliente (al menos a 60 °C); hacer uso de fundas antiácaros en colchones y almohadas, y ventila la habitación todos los días, abriendo las ventanas para que entre aire fresco y se reduzca la humedad.

Los colchones y las sábanas son dos de los lugares preferidos por estos animales. | Foto: Alex Croft

Las mascotas en la cama son otro de los causantes de ácaros en este espacio, ya que son los principales ‘transportadores’ de estos diminutos insectos y otros alérgenos.

Por fortuna, existen maneras de eliminar y combatir este tipo de ‘animalitos’ con ayuda de ingredientes naturales y accesibles para todas las personas. Por ejemplo, los buenos olores en el colchón podrían alejarlos. El vinagre blanco es un desinfectante que acabaría con los ácaros. La mezcla de partes iguales de este líquido y agua en una botella con atomizador para ser rociado en el colchón.

El vinagre blanco es un desinfectante que acabaría con los ácaros. | Foto: Getty Images

Otro olor que se vuelve intenso para los ácaros porque odian su aroma es la mezcla entre el bicarbonato de sodio y el aceite esencial de árbol de té, el cual debe ser espolvoreado sobre el colchón, dejando actuar por algunos minutos y luego retirar.

Además, estos insectos generan alergias en algunas personas y los síntomas son:

  • Estornudos.
  • Moqueo.
  • Ojos rojos, llorosos o con picazón.
Cuando inician estos primeros síntomas, en algunos casos puede surgir una coloración amarilla en la piel y los ojos. | Foto: Getty Images
  • Congestión nasal.
  • Picazón en la nariz, el paladar o la garganta.
  • Goteo nasal posterior.
  • Dolor y presión facial.
  • Piel azulada e inflamada debajo de los ojos.
  • En el caso de un niño, frotarse la nariz hacia arriba con frecuencia.