Colombia sufrió, pero celebró. El país vio a su Selección llegar por segunda vez a una final después de 2001 tras un partido muy sufrido contra Uruguay. Tras el pitazo final, la alegría desbordó las calles de los 32 departamentos.

En Bogotá, la carrera séptima fue protagonista de la celebración. En carros, motos y toda clase de vehículos, los hinchas pasaban pitando y vitoreando a viva voz por el equipo nacional.

En Ubaté, a una hora y media de la Capital de la República, en el parque principal, los aficionados se agolparon para celebrar.

En Quibdó, Chocó, las calles también se convirtieron en una mancha amarilla.

En Bucaramanga, un hecho curioso marcó la noche santandereana. Varios hinchas estaban en un sitio público y justo antes del paso a la final se apagó el televisor.

En Soacha, banderas, harina, gritos, bombos y parafernalia de todos los seguidores colmaron las calles de esa localidad de Cundinamarca.