Deseos Como cuerpos hermosos de muertos sin vejezencerrados, con lágrimas, en bellos mausoleos,rosas a la cabeza, jazmines a sus pies—así parece ser que se pasaron los deseos,sin ser cumplidos nunca, sin apenas mereceruna noche de goce, ni su claro amanecer. Monotonía A un día monótono, despuésle sigue otro monótono, inmutable. Pasaránlas mismas cosas, que suceden otra vez.Momentos similares nos encuentran y se van. Un nuevo mes trae el mes que ha transcurrido.Se puede fácilmente adivinar qué nos espera:igual que ayer será, lo mismo de aburrido.Y así el mañana es como si mañana ya no fuera. La ciudad Dijiste: «Marcharé a otra tierra, marcharé a otro mar.Habrá de hallarse en algún sitio una ciudad mejor.Mas cada intento mío está condenado al error;sepulto —como muerto— el corazón.Y cuánto va a durar mi mente en esta confusión.Dondequiera que mire, que vuelva mis ojos,solo veo aquí de mi vida los despojos,y tantos años que pasé y perdí en este lugar». Lugares nuevos no hallarás, no hallarás otros mares.La ciudad irá tras de ti. En sus calles pasearás,las mismas, y en los mismos barrios envejecerás,se te verá en estas casas acabarte.Y siempre llegarás a esta ciudad. Para otra parte—no esperes— no hay barco ya, ni senda para ti.Lo mismo que tu vida la perdiste aquí,en esta esquina, la perdiste en todos los lugares. Cinco poemas de Alfonsina Storni En lo posible Y si no puedes disponer tu vida como quieresesto procura al menos conseguiren lo posible: no vayas a ensuciarlaal frecuente contacto con el mundo,con charlas y negocios por doquiera. No vayas a ensuciarla traslandándola,rondando sin cesar y exponiéndolaa la vulgar locura cotidianade tanta relación y compañíahasta que se convierta en una extraña intrusa. Lejos Quisiera pronunciar este recuerdo.Mas tan desdibujado está... ya casi nada queda-porque allá lejos, en mis años juveniles yace. Piel como amasada de jazmín...Aquel agosto —¿agosto era entonces?— por la noche...Recuerdo apenas ya los ojos; eran, creo, azules...¡Azules, sí! De un azul como zafiro. Recuerda, cuerpo... Recuerda, cuerpo, no tan solo cuánto te han amadono solamente las camas en las que te acostaste,sino también tantos deseos que por tihacían destellar tanto los ojos,y que temblaban en la voz —y algúnobstáculo casual los anuló.Ahora que todo ya al pasado pertenece,parece como si a aquellos deseoste hubiera entregado —qué destellos,recuerda, en los ojos que te miraban;cómo temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo. Tres cuentos breves de Franz Kafka

* * * *Traducción por Anna Pothitou y Rafael Herrera.