La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue clara al referirse a la situación legal de miles de estudiantes extranjeros que se encuentran cursando diferentes áreas de estudio dentro de Estados Unidos, después de la expulsión de un estudiante por distribuir “volantes de propaganda a favor de Hamas”.
“El secretario de Estado tiene el derecho de revocar una tarjeta verde o una visa a individuos que sirven o son adversarios de la política exterior y los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos de América”, advirtió Leavitt.
Recientes informes indican que el Gobierno de Estados Unidos ha implementado medidas para revocar visas y tarjetas de residencia (Green Cards) de ciertos estudiantes extranjeros involucrados en actividades consideradas contrarias a la seguridad nacional.
Estas acciones se centran en estudiantes percibidos como simpatizantes de organizaciones designadas como terroristas, como Hamás.
Una iniciativa denominada Catch and Revoke utiliza inteligencia artificial para analizar redes sociales y otras fuentes en busca de indicios de apoyo a tales organizaciones. Esta medida ha generado preocupación entre defensores de derechos humanos y libertades civiles, quienes advierten sobre posibles violaciones a la libertad de expresión y privacidad.
Un caso destacado es el de Mahmud Khalil, estudiante palestino con residencia legal en Estados Unidos, arrestado por su presunta participación en protestas contra la guerra de Gaza.
A pesar de su estatus legal, su visa fue revocada y enfrenta procedimientos de deportación, lo que ha suscitado debates sobre los límites entre la seguridad nacional y los derechos civiles.
“Mahmoud Khalil fue un individuo al que se le concedió el privilegio de venir a este país para estudiar en una de las mejores universidades y colegios de nuestro país. Y aprovechó esa oportunidad, ese privilegio, para ponerse del lado de los terroristas, de los terroristas de Hamás que han matado a hombres, mujeres y niños inocentes”.
“Se trata de un individuo que organizó protestas grupales que no solo interrumpieron las clases en los campus universitarios y acosaron a estudiantes judíos estadounidenses y los hicieron sentir inseguros en su propio campus universitario, sino que también distribuyeron volantes de propaganda a favor de Hamás con el logotipo de Hamás”.
“Esta administración no va a tolerar que individuos que estudian en nuestro país se pongan del lado de organizaciones proterroristas que han asesinado a estadounidenses. Tenemos una política de tolerancia cero para ponerse del lado de los terroristas aquí”, aseveró.