El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, aprovechó su intervención en la Asamblea General de Naciones Unidas para reiterar su defensa, ‘a capa y espada’ de una política de seguridad aplaudida por unos y criticada por otros. El mandatario se prepara para las elecciones generales en las que espera seguir su línea de gestión.
Este martes, desde Nueva York, el mandatario volvió a cuestionar tanto a los opositores como países que han puesto en ‘tela de juicio’ su mano dura. También reiteró cómo desde la intensificación de medidas, la nación pasó de tener una de las tasas de crimen más altas a un territorio con mayor tranquilidad.
Desde marzo del año pasado aplica en El Salvador un estado de excepción, puesto en marcha tras una ola de violencia que se saldó con decenas de muertos. Desde ese mes y hasta entonces el Congreso, ha petición del Ejecutivo, ha ido extendiendo esa disposición indefinidamente.
“No hacemos el destino que otros nos habían trazado. Hoy, a cuatro años de nuestro gobierno, nadie se atreve ni siquiera a negar que por primera vez (...) el país más pequeño del continente ha dado los primeros grandes pasos para lograr su sueño de grandeza. El Salvador pasó de ser la capital mundial de los homicidios (...) a ser el más seguro de América Latina”, dijo.
Bukele respondió a sus contradictores
Como ya ha hecho en otras ocasiones, el jefe de Estado centroamericano acusó a sus contradictores de querer ver la nación sumida en violencia. También elevó su cuestionamiento al afirmar que quienes en algún momento han tenido el poder, han hecho ‘poco’ para sacar el territorio de uno de los males que le habían aquejado por años.
“Durante décadas probamos todo lo que nos dijeron que era lo mejor para nosotros (...). Intentamos con cada fórmula que nos dieron y nada funcionó (...)”, aseguró.
Según el mandatario, si hubiesen escuchado a sus contradictores “seguiríamos perdiendo miles de salvadoreños en manos de los terroristas. Gracias a Dios no les hicimos caso. Cada una de las decisiones que hemos tomado nos trajeron a este momento. Hoy El Salvador compite con Canadá por ser el país más seguro del continente”, aseveró.
Bukele hizo hincapié en que cuando su administración empezó a adoptar un nuevo enfoque de gobernabilidad para poner fin a la violencia, empezaron a llegar “ataques sistemáticos” desde diferentes sectores. También apuntó a que cada nación es autónoma y tiene la responsabilidad de velar por su pueblo.
“No hay ni una sola receta, ni una sola fórmula que funcione para todos por igual, pero sí creo que ha un ingrediente que se debería incluir (...) y es la valentía: hay que tener la actitud, el valor, la determinación para hacer lo que se debe hacer, aun cuando otros te cuestionen”, dijo previamente Bukele.
“Referente” contra las pandillas
El Salvador ha pasado de ser la “capital mundial del crimen” a ser “referente de algo positivo” con su guerra contra las pandillas, insistió el centroamericano durante su turno en la Asamblea General.
“Muchos en el mundo están pendientes de lo que ocurre” en El Salvador, sobre todo “en América Latina, pero también en Estados Unidos y en otras partes”, añadió. Las encuestas muestran que tiene un respaldo entre nueve de cada diez ciudadanos en su lucha contra las pandillas.
En 17 meses del estado de excepción, alrededor de 72.600 presuntos pandilleros han sido arrestados, muchos de ellos llevados a una megacárcel con capacidad para más de 40.000 personas. Más de 7.000 inocentes han sido puestos en libertad, según las autoridades.
*Con información de AFP.