En el marco de las investigaciones que adelantan las autoridades estadounidenses para esclarecer los hechos que rodearon el ataque, por simpatizantes republicanos al Capitolio, sede del Congreso de ese país, en enero de 2021, un juez determinó enviar a prisión al exasesor del entonces presidente Donald Trump, Steve Bannon, encontrándolo culpable de cargos por negarse a testificar en el caso, pese a ser convocado por los investigadores de la Cámara de Representantes a cargo.

En ese sentido, las autoridades determinaron que Bannon deberá ir a prisión por un periodo de cuatro meses.

En ese mismo orden de ideas, las autoridades judiciales también han impuesto a Bannon el pago de una multa de cerca de 6.500 dólares como parte del castigo por el desacato a su llamado a testificar en el caso que centra la atención de los estadounidenses sobre un acto violento que prendió en su momento las alarmas de las autoridades de ese país, y que respondió a acciones para rechazar el reconocimiento del triunfo en las urnas del ahora presidente Joe Biden de parte del Congreso.

En aquel entonces, ante la invasión de la turba republicana, varios de los senadores y representantes de Estados Unidos debieron ser evacuados del edificio, debido al riesgo que representaba la presencia de esta turba violenta.

Pese al anuncio de la condena, medios internacionales han precisado que esta podría quedarse en ‘suspenso’, en caso de que el exasesor presente una apelación, según explicó el juez Carl Nichols, en el marco de la audiencia desarrollada en un tribunal federal de Washington, en el que la sentencia del juez, estuvo en concordancia con lo expuesto por los fiscales, quienes adujeron que Bannon no se mostró arrepentido de lo sucedido, y, por el contrario, siguió mostrándose beligerante contra los encargados de la investigación.

Sobre la sentencia, el juez del caso también adujo que la pena impuesta a Bannon está en concordancia con el castigo referido al desacato, aclarando que la sentencia mínima que podría haberse impuesto era de un mes de prisión.

Según recogen medios locales, previo a la realización de la audiencia en la que se conoció la sentencia, Bannon entregó declaraciones a medios de comunicación, arremetiendo contra la actual administración nacional, calificándola de ‘régimen ilegítimo’, y aduciendo que lo que se realizaba contra él es una injusticia que posteriormente será ‘cobrada’.

Si bien la audiencia realizada este viernes fue para conocer la sentencia, es importante recordar que Bannon ya había sido hallado culpable del caso de desacato al llamado del Congreso en el mes de julio, cuando se le imputaron dos delitos referidos al desacato per se, y el negarse a suministrar documentos necesarios para la investigación.

En su momento, desde la defensa de Steve Bannon, se había elevado una solicitud para que la sentencia dictada, pudiese ser respondida en libertad condicional, al menos mientras se conoce el fallo de apelación.

Según detalla la prensa local de Estados Unidos, en su momento, Bannon había buscado amparar su desacato o no respuesta a la solicitud del comité de la Cámara, en algo llamado “privilegio ejecutivo”, medida que cobija a Donald Trump, y que por ende, según sus abogados, también debería ser extensible a este para poder abstenerse de dar testimonio o entregar los documentos solicitados.

De igual modo, ha trascendido en Estados Unidos que, previo a la audiencia de este viernes, la representación de Bannon también había buscado acercamientos para pactar una cooperación, afirmando que sí acudiría a declarar.

Frente a ello, los fiscales advirtieron que la estrategia de Bannon falló, y que estaba intentando torpedear el juicio, y reversar las consecuencias de sus actos, advirtiendo que no evidenciaban un real arrepentimiento frente a su desacato.

Hace un año, según detalla el New York Post, el Congreso ya había votado para declarar que Bannon se encontraba en desacato.

*Con información de AFP.