Los niños suelen enfermarse de manera frecuente, algunos más que otros, debido a factores genéticos, temas ambientales o a la alimentación que llevan a diario.

Los menores se afectan en materia de salud de manera diferente a los adultos y esto se debe a que su organismo es distinto y es menos fuerte. Las enfermedades infecciosas acompañan a los pequeños de forma habitual durante la mayor parte de su infancia debido a la inmadurez de su sistema inmunológico, lo que lo hace más sensible a los agentes infecciosos.

Esto se debe también a sus hábitos poco higiénicos, como compartir alimentos o juguetes que previamente se han llevado a la boca y que facilitan que dichas infecciones se propaguen con más rapidez.

Los niños tienen el sistema inmunológico más débil. | Foto: Getty Images

La mayoría de las enfermedades infecciosas que afectan a los niños son producidas por virus. Esto quiere decir que no precisan la toma de antibiótico para su resolución, sino únicamente medidas para ayudar al menor a superar el proceso y sus síntomas de la forma más cómoda posible.

En ocasiones también los niños pueden sufrir infecciones de tipo bacterianas; en estos casos siempre será un médico el que recomiende el tratamiento con antibióticos.

Además, es importante saber que algunas infecciones se pueden transmitir antes incluso de manifestar síntomas, en lo que se llama el período de incubación, por lo que resulta aún más difícil controlar su contagio.

¿Cuándo acudir a urgencias?

Para saber en qué momento acudir a un servicio de urgencias es importante conocer cuáles son los síntomas de alarma que podrían indicar que algo no está bien en el menor y por los cuales sus cuidadores o padres deben consultar de inmediato.

Los menores son los más afectados por problemas respiratorios. | Foto: Getty Images

Es por esta razón que SEMANA, en diálogo con Natalia Restrepo, Médica Pediatra y Neonatóloga Decana de la Facultad de Medicina de la Fundación Universitaria Sanitas, describe cuáles son los principales síntomas presentes en los niños que pueden indicar que algo no está del todo bien y por ende es importante consultar lo antes posible.

“Los síntomas de alarma para cualquier niño es si no quiere comer, si todo lo vomita, si tiene la boca seca, si tiene dificultad para respirar, si lo ven morado, si está agitado cuando respira, si se le hunden las costillas o si se queja eso puede ser un hallazgo de síntomas o signos de alarma que deben hacer que los padres consulten a un servicio asistencial, un servicio de urgencias o con su pediatra. Otro síntoma de alarma es si el niño tiene movimientos anormales o convulsiones, o si sus padres o cuidadores lo ven supremamente decaído”.

“La fiebre per se no genera nada más que incomodidad y que el niño no se vea bien. Las causas de la fiebre pueden ser múltiples, las más frecuentes en niños se generan a causa o por la presencia de una infección en el cuerpo y que suelen ser infecciones virales que eventualmente pasan por sí mismas”, confirma la experta en SEMANA.

De igual forma, asegura que es importante recordar a la población en general sobre la importancia de la vacunación, precisamente para evitar este tipo de procesos infecciosos.

“Cuando hablamos de vacunación hace referencia al esquema ya existente del PAI que está generado por el Ministerio de Salud que es gratuito para toda la población infantil”, concluye la especialista.

La tos y la fiebre son los síntomas muy frecuentes en los niños.

¿Cómo prevenir?

Los especialistas insisten en que está demostrado que la mejor manera de prevenir infecciones es lavarse las manos de manera frecuente y vigorosamente durante unos minutos con agua tibia y jabón. Sobre todo, antes de los alimentos y después de ir al baño. Una de las recomendaciones es que los menores no se lleven a la escuela o guardería si están enfermos. La idea es evitar que contagien a otros menores.