La Organización Mundial de la Salud (OMS) menciona que alrededor del mundo por lo menos hay 2.200 millones de personas con un deterioro de visión que responde por lo menos a 1.000 millones de casos que guardan relación con una discapacidad visual.
En este sentido, tanto la ceguera como la discapacidad visual pueden ser causadas por errores de refracción y cataratas.
Errores de refracción
El National Eye Institute (NEI) de los National Institutes Health (NIH) explica que los errores de refracción son un problema de visión que impiden ver con nitidez.
“Se presenta cuando la forma del ojo evita que la luz se enfoque correctamente en la retina (una capa de tejido sensible a la luz en la parte de atrás del ojo)”, añade.
Es entonces que son el tipo más común de enfermedad ocular que representa en los Estados Unidos por lo menos 150 millones de casos. Los cuatro tipos más comunes son:
- Miopía: los objetos que se encuentran lejos no se ven nítidos.
- Astigmatismo: tanto los objetos cercanos como los lejanos se ven borrosos.
- Hipermetropía: los objetos de cerca se ven borrosos.
- Presbicia: es la pérdida de la visión gradual que se suele desarrollar en los adultos mayores.
De hecho, el NEI menciona que no solo la visión borrosa es un síntoma común de estos errores de refracción, sino los dolores de cabeza, la fatiga ocular, los problemas para leer e incluso la visión doble.
Cataratas
La Clínica Mayo define una catarata como “una opacidad del cristalino, normalmente transparente, del ojo”, que dificulta la visión.
Es importante hacer exámenes médicos frecuentes porque, en un principio, no se presentan síntomas que cambien la visión; sin embargo, con el tiempo sí aparecen.
De hecho, los signos comunes de esta afección son sensibilidad a la luz, visión borrosa o nublada, dificultad para ver de noche, visión doble, necesidad de una luz más intensa para poder leer, entre otros.
El centro médico asegura que las personas que suelen tener cataratas tienen relación con los siguientes factores de riesgo: diabetes, obesidad, consumo de cigarrillo, envejecimiento, presión arterial alta, exposición al sol frecuente, entre otras.
Y aunque es importante recibir tratamiento médico según la afección ocular que se tenga y evitar complicaciones, los hábitos saludables como una buena alimentación son indispensables.
El ingrediente que se debe incluir en una dieta
La entidad especializada en salud explica que mantener un plan de alimentación que incluya vitaminas con antioxidantes es indispensable para la salud de los ojos. Incluso puede reducir el riesgo de degeneración macular.
Cabe recordar que el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) define la degeneración macular como una “afección en la cual hay un deterioro lento de las células en el centro de la retina (capas de tejido nervioso sensibles a la luz en la parte posterior del ojo)”.
Por tanto, la Clínica Mayo sugiere incluir dentro de una dieta para reducir el riesgo de ceguera —u otra complicación— espinaca porque es un alimento con zeaxantina y luteína, necesarias para el bienestar de los ojos.
MedlinePlus explica que la luteína “está relacionada con el betacaroteno y la vitamina A”, misma que participa en la producción de pigmentos de la retina, teniendo en cuenta que se le denomina ‘vitamina del ojo’.
Referencias científicas
- Ceguera y discapacidad visual, Organización Mundial de la Salud (OMS)
- Errores de refracción, National Eye Institute (NEI)
- Cataratas, Clínica Mayo
- Vitamina A, Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Undios (MedlinePlus)
- Degeneración Macular, Clínica Mayo