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Una reinterpretación de 'La última cena' de Da Vinci del fotógrafo y artista español José Manuel Ballester.

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Así serían las pinturas más famosas de la historia del arte en tiempos de cuarentena

El hashtag #QuédateEnCasa ha sido tendencia varios días en Hispanoamérica para prevenir la propagación del coronavirus y, a través de él, ha resucitado un viejo trabajo creativo del fotógrafo español José Manuel Ballester, en el que despoja cuadros famosos de sus personajes para realzar la arquitectura y el paisaje.

Revistaarcadia.com
17 de marzo de 2020

La expansión del nuevo coronavirus alrededor del mundo ha puesto las sociedades en un insólito suspenso. Para aplanar la curva de propagación, los gobiernos han estado decretando cuarentenas, aislamientos obligatorios, suspensión de actividades, cierre de fronteras. Las instituciones culturales han cerrado sus puertas: museos, galerías, salas de cine, centros de espectáculos y bibliotecas se han visto obligados a detener el flujo de visitantes para mitigar riesgos de contagio.

La necesidad de contener el contacto social y la idea de un paisaje deshabitado se está materializando cada vez más en estos tiempos de pandemia. El hashtag #QuédateEnCasa ha sido tendencia varios días en Hispanoamérica y, a través de él, ha resucitado un viejo trabajo creativo del fotógrafo español José Manuel Ballester. La serie se titula Espacios ocultos y, como cuenta la periodista Almudena Barragán, “propone vaciar de personajes algunos de los cuadros más famosos de la historia del arte y darle relevancia a los lugares en los que se desarrollan las escenas”. El artista realza la construcción de los espacios en obras de arte clásicas a través de una intervención digital, en la que Ballester borra a los seres vivos de las telas originales y recrea diferentes escenarios en los que se celebra la naturaleza y la arquitectura.

En esa inevitable sensación de soledad, para muchos usuarios de redes sociales ha sido imposible no trazar un paralelo con la realidad de las actuales cuarentenas. Las imágenes producen extrañeza y conmoción: un palacio sin Meninas, un Jardín de las delicias despoblado, La última cena sin comensales, un paredón de fusilamiento sin víctima ni pelotón, una cruz sin Cristo. “Al eliminar los aspectos narrativos de las obras seleccionadas entran en escena una serie de espacios secundarios, al convertirse los fondos en protagonistas. En cada una de las obras el fondo adquiere una autonomía”, ha dicho el artista sobre esta serie, que se ha viralizado esta semana en España y algunos países latinoamericanos.

Aquí una muestra del trabajo de Ballester, para imaginar una historia del arte en tiempos de cuarentena:

El jardín deshabitado

Reinterpretación de El jardín de las delicias, de El Bosco

Última cena

Reinterpretación de La última cena, de Leonardo da Vinci

La balsa de la medusa

Reinterpretación del cuadro homónimo de Théodore Géricault

Palacio Real

Reinterpretación de Las Meninas, de Diego Velázquez

Estudio del artista

Reinterpretación de El arte de la pintura, de Johannes Vermeer

Lugar de caza

Reinterpretación de Los cazadores en la nieve, de Pieter Brueghel el Viejo

El bosque italiano

Reinterpretación de episodios de La historia de Nastagio degli Onesti, de Sandro Botticelli

Lugar para un nacimiento

Reinterpretación de El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli

3 de mayo

Reinterpretación de El 3 de mayo en Madrid, de Francisco de Goya

La cruz

Reinterpretación de Cristo crucificado, de Diego Velázquez

La ciudad

Reinterpretación de Expulsión de los demonios de Arezzo, de Giotto di Bondone

Lugar para un descanso

Reinterpretación de Descanso en la huida a Egipto, de Joachim Patinir