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Armando Benedetti recibió la bendición del papa Francisco: “Un aliciente para vivir en armonía, amor y comunión”
El polémico Armando Benedetti, embajador de Colombia ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), sigue registrando su vida en Italia en su cuenta de X.
Esta vez, el controversial funcionario del Gobierno Petro mostró cómo el papa Francisco bendijo a su familia en la conmemoración de Santa Rita de Casia, ceremonia a la que asistió con su esposa y sus dos hijos menores.
Hoy en el día mundial de la biodiversidad y en la conmemoración de Santa Rita de Cascia mi esposa Adelina, nuestros hijos Camilo, Francesca y yo, recibimos la bendición del Papa Francisco que tiene un gran significado y es un aliciente para vivir en armonía, amor y comunión.… pic.twitter.com/K702SQ5vhL
— Armando Benedetti (@AABenedetti) May 22, 2024
“Hoy en el Día Mundial de la Biodiversidad y en la conmemoración de Santa Rita de Casia, mi esposa Adelina, nuestros hijos Camilo, Francesca y yo, recibimos la bendición del papa Francisco, que tiene un gran significado y es un aliciente para vivir en armonía, amor y comunión”, escribió el embajador en X.
Agregó que su catequesis fue dedicada a la humildad, “que es la puerta de entrada a todas las virtudes. La Iglesia es la palabra de Dios hecha piedra”.
Un día después, en otra publicación, Benedetti aseguró que recibir la bendición ha sido “uno de los mejores momentos” que ha vivido con su familia.
Recibir la bendición del Papa Francisco ha sido uno de los mejores momentos vividos con mi familia.
— Armando Benedetti (@AABenedetti) May 23, 2024
“Dios bendice, pero también los hombres bendicen, y pronto se descubre que la bendición posee una fuerza especial, que acompaña para toda la vida a quien la recibe, y dispone el… pic.twitter.com/6CXEBnZZkO
Y compartió un versículo de la biblia: “Dios bendice, pero también los hombres bendicen, y pronto se descubre que la bendición posee una fuerza especial, que acompaña para toda la vida a quien la recibe, y dispone el corazón del hombre a dejarse cambiar por Dios (Conc. Ecum. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, 61)”.