Si alguien tiene una responsabilidad relevante en el deber fiduciario por la situación del presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, es Ángela María Robledo, cabeza de la junta directiva de la petrolera estatal.
El equipo directivo, como máximo órgano de la compañía petrolera, debe velar por el mantenimiento de un gobierno corporativo estrictamente transparente, defensor de los intereses de Ecopetrol. Inclusive, por pasar por encima de esa misión, podrían terminar enredados en líos jurídicos, según algunos abogados. Todo, porque la mayoría respalda la continuidad de Roa en Ecopetrol, pese a haber sido imputado por el delito de tráfico de influencias.
Entre gritos y chiflidos fue recibido el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa. Los asistentes le gritaron: “Fuera, renuncie, que se vayan los bandidos”. https://t.co/if1kX8q65f pic.twitter.com/QSdIkhy3e4
— Revista Semana (@RevistaSemana) March 28, 2026
La reacción de los colaboradores ante la continuidad de Roa al frente de la compañía no se hizo esperar, dejando publicaciones difundidas en redes sociales expresando su inconformidad y deseo por el cambio de dirección de la petrolera colombiana.
Durante la asamblea ordinaria de la empresa más grande de Colombia, que se realizó este viernes, 27 de marzo, en Corferias, Robledo intervino en medio de reacciones del público, en las que solicitaba ser escuchada.
Empezó advirtiendo que leería su pronunciamiento “para ser precisa”. La directiva indicó que leería su pronunciamiento “para ser precisa”. En el auditorio se escucharon silbidos mientras hablaba de la situación de Roa en los estrados judiciales y reiteraba la posición de respaldo, basada en el derecho a la presunción de inocencia.
Robledo habló de resultados, haciendo antesala a los números que posteriormente presentará Roa, quien también recibía arengas de parte de los asistentes a la asamblea extraordinaria, en la que estaban los más de 270.000 accionistas minoritarios.
La presidenta de la junta directiva destacó la participación de Roa en la valoración que, según dijo, ha logrado la compañía.

Sus mensajes fueron reforzados cuando salió Roa al escenario, a tomar el micrófono. Hablaba duro, para tratar de hacerse oír en medio del bullicio de los integrantes de la asamblea, que se manifestaban con silbidos cuando no compartían lo que decía Roa, criticando al anterior gobierno, que, según su posición, entregó la compañía con problemas de liquidez.

Todas sus cifras buscaban sonar a éxito, pues trataba de evidenciar que Ecopetrol seguía siendo una empresa sólida. Habló del aumento de las reservas de petróleo y expuso las dificultades con el gas, pero aseguró que habrá abastecimiento. Tocó el punto delicado, el de los dividendos, para decirle a la asamblea en pleno que los accionistas son los beneficiados con las medidas y tareas que se adelantan para que la compañía siga adelante.
La expectativa alrededor de la compañía más grande del país, aportante de gran parte de los recursos públicos con los que funciona el Estado, continúa.
