“El 27 por ciento de la oferta inmobiliaria que tiene Santa Marta se queda en manos de inversionistas extranjeros, que ven en el Caribe colombiano un destino atractivo para vivir y hacer negocios”. Con estas palabras, el gerente de Camacol Magdalena, Javier Quintero, evidencia el potencial de la región para que el sector crezca y genere empleo. Según los registros del gremio, los mayores compradores provienen de Estados Unidos (68,1 por ciento), España (14,6 por ciento), Canadá (3,8 por ciento), Alemania (2,4 por ciento) y Chile (1,2 por ciento).
En Cartagena sucede algo similar. Irvin Pérez, gerente de la regional Bolívar de Camacol, señala que entre el 23 y 25 por ciento de las ventas de vivienda son de colombianos que viven en el exterior. Y Barranquilla no se queda atrás. Desde que tomó la decisión de certificarse en el programa LEED for Cities and Communities, que evalúa la sostenibilidad y la calidad de vida en la ciudad, se ha convertido en un destino mucho más atractivo no sólo para industria y comercio, como ha sido tradicionalmente su vocación, sino para vivienda.
Zonas de desarrollo
En el Magdalena se están priorizando zonas de desarrollo pensando en el turismo. Clara Marcela Montes, experta inmobiliaria, explica que estos proyectos se levantan bajo licencia de construcción turística (no de vivienda) y cumplen con todos los requerimientos de seguridad y propiedad horizontal de la industria hotelera, lo cual llama la atención de quienes invierten en rentas cortas.
En el caso de Bolívar, el 98 por ciento de la inversión se concentra en Cartagena, donde hay dos nuevas zonas en desarrollo: Barú y el norte de la ciudad, que sobresalen por su potencial para proyectos turísticos con áreas abiertas, cerca a la playa y con menos densidad. Aquí los desarrollos inmobiliarios reflejan el alto valor agregado de la localización, con precios desde los 12 millones de pesos por metro cuadrado.
Por su parte, “en Barranquilla se ha dado una expansión hacia nuevas zonas, particularmente en el norte de la ciudad y en municipios cercanos, con proyectos más integrales que incorporan mejores equipamientos, parques y zonas verdes”, dice Laura Restrepo, gerente de Camacol Atlántico. De manera complementaria, se han consolidado procesos de renovación urbana en sectores estratégicos, como en el centro de Barranquilla y el Malecón, que pasó de ser un espacio principalmente recreativo para convertirse en un entorno residencial activo.
Incentivos tributarios
Un factor que motiva la inversión en la región son los incentivos tributarios para la compra de vivienda nueva. En el caso de Cartagena están representados en la exoneración del pago de impuesto predial durante cinco años para jóvenes con edades entre 18 y 35, y de 10 años para personas jubiladas. En Barranquilla la exención es de hasta 10 años en algunas zonas estratégicas.
Así mismo, “hay un subsidio dirigido a proyectos sostenibles”, advierte Angélica Ospina, directora ejecutiva del Consejo Colombiano de Construcción Sostenible, quien destaca el compromiso de la región Caribe con la sostenibilidad. A febrero de 2026 se registraron 34 proyectos con certificación CASA Colombia; 15 con certificado en diseño y tres con certificado final, de los cuales nueve están en Barranquilla, nueve en Santa Marta y seis en Cartagena. Adicionalmente, hay 85 proyectos registrados en LEED para edificaciones, 33 para comunidades y uno para ciudades.
