En Colombia el fútbol no solo se juega en la cancha. Se vive en las salas, en las terrazas, en los barrios y, sobre todo, en los hogares. Bajo esa premisa nació “Yo pongo la casa”, una iniciativa de Homecenter que transforma la pasión futbolera en una oportunidad para mejorar espacios y fortalecer comunidades.
Lejos del patrocinio tradicional, la apuesta de la marca fue clara: llevar el fútbol a donde realmente ocurre. “El 99,9% de los colombianos vive los partidos desde su casa, con su familia y amigos”, explica Mauricio Quintana, gerente de marketing de Homecenter y quien encontró en ese comportamiento cotidiano el punto de partida para construir una campaña que conecta emoción, hogar y país.
La idea no solo responde a una estrategia de marca, sino a un propósito más amplio: acompañar a los colombianos en la construcción de sus espacios y, al mismo tiempo, en la creación de momentos significativos. Como plantea la compañía, el hogar es mucho más que una estructura física, es donde se forman los vínculos, se celebran los logros y se enfrentan los desafíos.

Esa visión cobra vida en territorios concretos. En Puerto Colombia, Atlántico, la iniciativa se materializa con el mejoramiento de la Institución Educativa María Mancilla Sánchez, beneficiando a más de 1.100 estudiantes que hoy cuentan con espacios renovados para compartir, aprender y vivir la emoción del fútbol.
La intervención va más allá de la obra. “Queremos que esa emoción y esa unión que genera el fútbol también se viva en las comunidades donde intervenimos”, señalan desde la compañía. La apuesta es clara: utilizar el deporte como un vehículo para construir tejido social, generar conexiones y fortalecer el sentido de comunidad.

No es la primera vez que la empresa trabaja en la zona. Desde 2021 ha liderado proyectos de vivienda y mejoramiento del hábitat en la región, y ahora, con esta iniciativa, amplía su impacto hacia espacios educativos y comunitarios. En total, sus programas han beneficiado a más de 16.000 personas con la construcción de viviendas, mejoramientos y recuperación de espacios colectivos.
La clave ha estado en entender que el impacto real se logra cuando las acciones de marca se conectan con las necesidades de las comunidades. “El aprendizaje más grande es acercar lo que hacemos como compañía a la gente, trabajar en equipo y hacerlo de la mano de aliados”, explican desde Homecenter. En este proceso han participado autoridades locales, instituciones educativas, voluntarios y las comunidades, que se convierten en protagonistas de la transformación.
“Yo pongo la casa” también refleja un cambio en la manera de hacer marketing: pasar de mensajes aspiracionales a experiencias tangibles. La campaña no solo busca posicionamiento, sino generar bienestar, integrando el propósito social con la estrategia comercial.

En ese sentido, el fútbol funciona como un lenguaje común. Une generaciones, conecta territorios y crea espacios de encuentro. Y cuando esa energía se traslada al hogar, se convierte en una herramienta poderosa para construir país desde lo cotidiano.
La apuesta de Homecenter es continuar ampliando este modelo en diferentes regiones, llevando bienestar a más familias y comunidades. Al final, la casa sigue siendo el lugar donde todo comienza. Y si ese espacio mejora, también lo hace la forma en que los colombianos se relacionan, sueñan y construyen su futuro.
