Los trabajadores de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) de Estados Unidos comenzaron a recibir sus cheques de pago tras más de un mes sin salario, luego de que el presidente Donald Trump firmara una orden ejecutiva para autorizar los desembolsos en medio de un cierre parcial del gobierno que se vive desde hace algunas semanas.
La medida permitió que miles de agentes recibieran pagos retroactivos por periodos trabajados sin remuneración, en algunos casos correspondientes a varias quincenas acumuladas para dichos trabajadores de las terminales aéreas del país norteamericano.

El retraso en los salarios se produjo por el cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que dejó a unos 60.000 empleados de la TSA trabajando sin pago desde mediados de febrero, cuando ocurrió el episodio.

La situación generó una crisis operativa en aeropuertos de todo el país. Más de 500 agentes renunciaron y miles se ausentaron de sus puestos, lo que derivó en largas filas y retrasos en los controles de seguridad.
Ante ese escenario, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ordenó al DHS redirigir fondos para cubrir los salarios atrasados, incluso sin la aprobación del Congreso, en un intento por aliviar la presión sobre el sistema aeroportuario.


La decisión se produjo tras el colapso de las negociaciones en el Congreso para financiar el DHS, en medio de desacuerdos entre republicanos y demócratas sobre políticas migratorias.
El memorando firmado por el presidente Trump instruyó a las autoridades a utilizar fondos “con una relación lógica” con las operaciones de la TSA para pagar a los trabajadores lo que se les debía. Sin embargo, existen serias dudas sobre su sostenibilidad y base legal, ya que no resuelve el problema estructural de financiamiento del departamento ni garantiza pagos futuros si el cierre continúa.
El pago de salarios ha comenzado a reducir la presión en algunos aeropuertos, donde los tiempos de espera habían alcanzado niveles récord. Aun así, las autoridades reconocen que el sistema no ha vuelto completamente a la normalidad. Persisten problemas de personal y algunos empleados aún enfrentan retrasos en la recepción de sus pagos.

Además, el cierre del DHS sigue sin resolverse, lo que mantiene la incertidumbre sobre la continuidad de los salarios para los trabajadores federales en las próximas semanas.
Durante el periodo sin pago, los empleados de la TSA enfrentaron dificultades económicas significativas, incluyendo atrasos en pagos de vivienda, servicios y deudas, según autoridades del propio departamento.
