El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) continuará desplegado en aeropuertos del país, al menos mientras persista la crisis de personal en la Administración de Seguridad en el Transporte.
La medida se da en medio de un contexto de cierre parcial del gobierno federal, que ha generado ausencias masivas y renuncias entre trabajadores aeroportuarios.
Esta situación ha afectado las operaciones de la Transportation Security Administration, lo que ha llevado a reforzar temporalmente la seguridad con otras agencias federales.
El anuncio fue confirmado por Tom Homan, conocido como el “zar de la frontera”, quien señaló que la permanencia de los agentes dependerá de cuándo los aeropuertos logren volver a operar con normalidad.
“Vamos a continuar con la presencia de ICE ahí hasta que vuelvan al 100 % de su capacidad”, explicó el funcionario en declaraciones a medios estadounidenses.

Homan ha insistido en una idea clave: si la TSA no vuelve a niveles operativos completos, por ejemplo, si continúan las renuncias o el ausentismo, entonces el ICE seguirá desplegado como refuerzo.
En sus palabras, la permanencia se mantendrá “hasta que los aeropuertos estén al 100 %”.
Lo anterior deja abierta la posibilidad de que el retiro de los agentes no ocurra en el corto plazo, sino en función de la recuperación operativa de la TSA.
De acuerdo con reportes citados por medios internacionales, la medida fue impulsada por la Casa Blanca como respuesta a una situación crítica en los controles de seguridad aeroportuaria.
La falta de personal ha generado demoras de varias horas y un incremento significativo en el ausentismo laboral.
En ese contexto, el ICE ha sido desplegado para apoyar tareas logísticas y de control en terminales aéreas, aunque su función exacta ha sido objeto de debate público y político. La crisis actual ha derivado en renuncias y bajas laborales, lo que obligó a reforzar temporalmente la seguridad con otras agencias federales.

De acuerdo con información recogida por prensa estadounidense, el ICE no está asumiendo funciones completas de revisión de pasajeros. Su presencia se concentra en áreas como accesos, salidas y apoyo a la vigilancia, mientras se busca aliviar la carga operativa del personal habitual de la TSA.
Los funcionarios del Gobierno defienden la medida como un mecanismo temporal necesario para evitar el colapso de la seguridad aeroportuaria.
En ese marco, la permanencia del ICE en aeropuertos queda sujeta a la evolución de la crisis presupuestaria y al retorno de los trabajadores de la TSA a sus funciones, sin una fecha concreta de retiro, según las declaraciones del propio Homan.
