El barco hospital San Raffaele, que lleva más de 11 años atendiendo a las comunidades más remotas del Pacífico, se preparaba para zarpar en una nueva misión médica hacia Guapi, el municipio costero del Cauca. Sin embargo, mientras ultimaban detalles en el puerto de Buenaventura, la noche del sábado 25 de julio un grupo de al menos 10 personas armadas ingresaron a la embarcación, ataron a los vigilantes y robaron elementos que pueden sumar más de 100 millones de pesos.
Aunque apenas están levantando el inventario de los daños, Diego Posso, presidente del barco y creador de la Fundación Italocolombiana del Monte Tabor –encargada de organizar las misiones humanitarias-, tiene reportes de que se llevaron electrodomésticos, computadores, equipos médicos como el telescopio y la centrífuga, y cuatro motores de las embarcaciones. “Nos desvalijaron la lacha ambulancia, que estaba nueva y apenas íbamos a empezar a utilizar. Se llevaron sus dos motores, que cuestan por lo menos 70 millones de pesos, y también el motor de la lanchita que utilizamos para acercar a los pacientes desde las riberas de los ríos hasta el barco”, dice Posso.
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La mayoría de los equipos habían sido donados por la Embajada de Japón y la Unión Europea. “Nosotros vivimos es de donaciones y de tocar puertas. Ya es bastante difícil conseguir recursos y con estas noticias va a ser más difícil que nos apoyen”, asegura con preocupación Posso, quien lo ve como un robo no a la Fundación sino a las comunidades.
Actualmente, las autoridades están al tanto de la situación e investigando lo sucedido. Entre tanto, el San Raffaele, que ha viajado 72 veces al litoral pacífico y ha atendido a más de 85.000 pacientes, no sabe si podrá llevar a cabo su próxima misión a Guapi, ni sabe cuánto tiempo tardará en recuperarse para volver a llevar atención médica y esperanza a las comunidades más olvidadas del país.
